“Que su adorno […] sea la persona secreta del corazón

 en la vestidura incorruptible del espíritu quieto y apacible,

 que es de gran valor a los ojos de Dios” (1 Pedro 3:3, 4).

 

BIENVENIDOS A ESTA FIESTA DE EXPRESIÓN ARTÍSTICA QUE REALIZA NUESTRO COLEGIO!!!

Revivimos nuestro Concurso de Expresión Artística después de dos años de silencio o de quietud, debido a la época de la Pandemia, que dejó fríos nuestros muros, impidiendo realizar la fiesta bella, en donde se manifiestan las habilidades y destrezas de los estudiantes de Preescolar y Primaria de las diferentes instituciones de la ciudad, además de exaltar la Inteligencia Artística: una de las inteligencias que se enfatizan en nuestra Institución.

En la Suma Teológica, Santo Tomás de Aquino define lo bello como aquello que agrada a la vista, es decir, como aquello cuya contemplación es agradable. Dentro de los tipos de belleza que contempla Santo Tomás, encontramos la belleza de lo sublime; de la belleza, que está relacionada con el arte y con sus expresiones plásticas que se verán en el concurso artístico que toca las fibras de lo humano.

El momento vivido es un hito de contemplación frente a la producción de mentes creadoras, ayudadas, estimuladas e impulsadas para proyectarse en el mundo como artistas que dan color y vida a los seres tanto animados como inanimados para sentir y experimentar, desde el conocimiento, los movimientos del corazón y vivir con ilusión de todas aquellas cosas que hacen que la contemplación resulte agradable, a través de la sensibilidad y de la inteligencia.

El pensamiento pedagógico de Sujomlinski muestra cómo: Los niños deben vivir en un mundo de belleza, juego, cuentos, música, fantasía y creación… Que el niño perciba la belleza y se entusiasme, que guarde para siempre en el corazón y en la memoria las imágenes en que encarna la Patria. Decir belleza es decir humanidad, buenos sentimientos, relaciones cordiales…la admiración, la sonrisa, el pasmo ante la belleza por donde transite que debe conducir al corazón infantil…”

Contemplar este ramillete de artistas en potencia, adornando las aulas escolares con su inspiración creadora, dándole prioridad a sus colores y a sus pinceles con la placidez de su imaginación, podemos aplicar la enseñanza de nuestro pedagogo Sujomlinski: “El proceso del dibujo es una partícula de la vida intelectual del niño”.

Dejemos que el arte brille en el alma de nuestros niños para que nuestras instituciones puedan hacer gala de su riqueza interior, del despertar de la inspiración artística y del goce: no como algo efímero, “sino como una necesidad espiritual permanente” y permitámosles tocar sus sentidos.

 

Sor Inés de Jesús Torres D. o.p.

Rectora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *